Valer de verdad nada tiene que ver con esos combates amañados del boxeo. Se le buscan muchos contrincantes que son pura apariencia y se le hace, al candidato que se quiere promocionar, boxear con ellos. No son victorias, sino apariencias de victorias que solamente sirven para la propaganda. Esto ocurre en la educación. Al joven se le evitan todas las dificultades y todo se le da hecho. Luego, cuando sale a la vida, no servirá para nada. Su valía humana forjada en las dificultades es mínima, Y, sin remedio, siempre llorará luego su fracaso. Esto ocurre también en la política. El país no avanza porque la mayoría de sus dirigentes nunca antes demostraron que valían para ser elegidos. Solamente entraron en la lisa sábana, siendo un inútil o un niño de papá, porque él o su padrino, que luego lo usará como su servidor, invirtió una cantidad mayor que otros para la compra de los votos. No nos extrañemos si nuestros políticos, por lo general y salvo honrosas excepciones, poco o nada realizan bien. Hace años que no vemos entre ellos algunos estadistas. Lo que abunda, con honrosas y pocas excepciones, son los mañeros que aparentan hacer algo al margen del Pueblo al que no representan. Y, con este método, hasta repitan las legislaturas varias veces. Y en la educación o en la política siempre alguien tiene que soportar las consecuencias de estos engaños.
miércoles, 22 de junio de 2011
VALER NO ES RECIBIR DE REGALO O COMPRAR LA VICTORIA
NO TENEMOS DERECHO A ESTAFAR EL FUTURO
En lenguaje del Pueblo “estafar” es dar “gato por liebre”. Es prometer algo y darle luego lo contrario.
Es la triste historia de los mensús. La Industrial Paraguay y otras empresas les presentaban, a aquellos restos humanos d e la guerra grande, un porvenir si se iban con ellas a trabajar varios años. Todo bonito hasta que firmaban el contrato. Después a empujones y palos los llevaban a las haciendas de los yerbales o del tanino y comenzaba sus vía crucis. Además, el contrato no era por años sino de por vida. Y si se escapaban, la justicia de entonces daba el derecho a sus amos de perseguirlos, castigarlo o de matarlos.
Ahora ya se prepara lo mismo, pero con métodos más refinados. Y la empresa es el partido político. Se tiene plata para comprar al Pueblo. Solamente es necesario engañarlo con discursos, promesas y abrazos desde su color político. Y no importas el dolor que esto provoque. Y pareciera que nunca hemos aprendido.
En las municipales necesitábamos un intendente para Asunción que fuera emprendedor, activo, un verdadero estadista, que preparara la ciudad, la limpiara, le borrara las pintadas y nos entusiasmara para vivir el Bicentenario con fervor patriótico, disfrutando y con alegría. Nada de esto ha logrado. ¿Qué es lo que votamos, entonces, en las municipales?
¿Ocurrirá lo mismo en el 2.013?.
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Me ha ayudado mucho en este tema una entrevista por radio con el ex senador y politicólogo José Nicolás Morínigo.
Ante todo se compone de un consenso de representantes de los partidos y d e la sociedad civil sobre los valores necesarios en el momento actual. Elegir entre todos los valores los que fueran más urgentes y desde todos los ángulos promoverlos y exigirlos. Serían una exigencia “sine qua non” para toda autoridad.
Luego hacer un compromiso de fijar aquello más importante y en lo que hay sí o sí que insistir: educación de calidad, salud para todos, Reforma Agraria ya, dar a los Pueblos originarios, fomento de la agroindustria, etc.. Y para ello hacer en estos dos años un Plan Paraguay hasta el 2.018.
Finalmente, estos dos años hasta el 2.013 no pueden ser causa de división mayor entre todos los paraguayos y paraguayas. Personalmente los concibo como la preparación para “el quinquenio, 2.013-2018, d e unión nacional”. Se trata de presentar a las elecciones del 2.013 una única lista consensuada con los 100 mejores ciudadanos y ciudadanas del Paraguay. Lista inclusiva que nos represente a todos. Lista fuerte que sea apoyada por todos los partidos políticos en cinco años. Hacer esto nos adelantaría en la Historia los cien años que llevamos atrasados. Después nunca estaríamos como estamos ahora. Sería comenzar a vivir en el Paraguay soñado.
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