viernes, 29 de enero de 2016

NO EXCLUYAMOS A NADIE

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Somos demasiado aficionados a excluir a  personas.  No nos ponemos límites.    Conscientes o inconscientemente lo hacemos. Hasta encontramos motivaciones muy santas  o comprometidas para hacerlo. Excluye el religioso y el ateo. Excluye el militante o el indiferente  a cualquier causa.
Voy a escribir hoy de los que excluyen desde su  militancia social, política o religiosa. Y me estoy refiriendo a los militantes de verdad, dispuestos a dar sus vidas por la causa justa que  abrazaron.
El caso más sencillo es el de excluir a otros porque no pertenecen a nuestro “grupo”. Los excluyen pensando que todo lo  que hacen está mal, solamente porque no pertenecen a su afiliación. Un grupo de discípulos de Jesús en misión un día se los encontraron y les prohibieron que actuaran. De vuelta Jesús les dio una buena bronca. “Los que no están contra Uds.  están con Uds.”.
Un  caso más difícil es el de la relación de militantes auténticos con otros que no lo son tanto y fallan.
Entre los “auténticos” suele anidar una especie de incomprensión hacia ellos, que suele acabar en distanciamiento, expulsión o excomunión.
Nadie  esta inmune a lo largo de la vida de no haber tenido , alguna vez , esta actitud. El compromiso cuando es de verdad vivido se asimila con tanta fuerza (recuerden que en  muchas ocasiones es un jugarse la vida) que nos  crea una cierta deshumanización hacia los más débiles. Y nos olvidamos que el ser humano es complejo y tiene muchas partes que se complementan o se contradicen. Y que cuando se contradicen, caemos en crisis, limitaciones, fallos, que no sabemos comprender.
No estoy defendiendo para nada el que debilitemos la Causa que da sentido a nuestra vida. Pero, sí defiendo que comprendamos a los que no llegan a dar todo, lo cual nos crea la  obligación mayor de ayudarles para que sean más  consecuentes en su opción.
Esto es ser Profeta de la Misericordia de Dios

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