miércoles, 28 de mayo de 2014

SAQUEO A LOS INTERESES DEL PUEBLO




No es mi deseo molestar a nadie. Pero todo ciudadano y, mucho más,  el conjunto de los ciudadanos de esferas más débiles que ven que nos están llevando a donde no queremos, tenemos todo el pleno derecho constitucional de libre expresión para defendernos.
La dictadura metía miedo y nos callaba con las torturas y desapariciones. Ahora el miedo nos viene por la barrera que nos separa de  lo que nos están preparando como futuro para el Paraguay, que ya se va expresando en leyes, juicios, impugnaciones, privatizaciones,  cierres de radios comunitarias, privilegios que discriminan y, de vez en cuando, con algunos asesinatos selectivos (hasta ahora de campesinos) que nunca se averigua quienes los hicieron.
No queremos un Paraguay en el que el seccionalero sea el que presida a la asociación de todas las comisiones vecinales de la zona y el único intermediario para realizar el deber social que incumbe  al Estado en inundaciones y males colectivos.
Y no lo queremos porque  entienden ese poder no como un  servicio a todo el Pueblo sino como propaganda de su politiquería, ayuda interesada a sus parientes y correlí y medio de enriquecerse.
El Paraguay en el que  soñamos no se levanta sobre todo esto. Y “todo esto” no es sino un empantanarse que ojalá no dure otros   35 años como sucedió antes.
Repito lo del comienzo. Nadie se moleste, pero el Reino de Dios es un Reino de justicia, igualdad, amor, preferencia por los pobres. 
Como cristianos, notamos que no nos están llevando  por el camino de Jesús. Y, como ciudadanos, esta nos parece ser la manera  más fuerte para aumentar la brecha existente entre unos pocos que tienen mucho y una mayoría que cada día tiene menos.  
Comprendo que estamos ante una divergencia esencial. Edificar el Paraguay de arriba para abajo o edificarlo desde las bases del Pueblo hacia arriba. Personalmente opté por esto último.

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