lunes, 30 de noviembre de 2015

REFLEXIONES SOBRE EL TERRORISMO DE ISIS


Después de la masacre del 13 en París, la consigna oficial fue “aniquilación”. Y la actual diplomacia  pasa por unir más aviones con más bombas de más naciones para aniquilar al yihadismo.
La primera reflexión recibida es que el Isis administra un amplio territorio, con una población humana no toda necesariamente yihadista, pero fuertemente sometida a la barbarie de este grupo terrorista. Y la lluvia de bombas mata indiscriminadamente a unos y a otros.
Además, segunda reflexión, y  como ocurre tantas veces en la vida, el Isis es un victimario asesino, que es usado por otras fuerzas mayores que él para sus fines particulares.
Todo esto ocurre en una región con una intervención extranjera bien nefasta (recuerden las guerras de EE.UU en Afganistán e Irak) y una continua competencia entre los bloques de la región.
Para el Presidente sirio, Isis es un enemigo grande, pero al mismo tiempo útil. Le permite presentarse internacionalmente como un mal menor y  sus enemigos también lo atacan. Una colaboración  nunca esperada.
Arabia Saudí e Irán tienen por separado un diferendo con Bagdad y Damasco. Por eso, ha apoyado a grupos yihadistas, probablemente también, para que les dejen a ellos tranquilos.
Turquía es otra nación envuelta en este laberinto. Ayuda a Isis  abriéndole sus fronteras con Siria. Con ello debilita  al Kurdistán sirio siempre uniéndose en sus afanes independentistas con el Kurdistán  turco.
Los EE.UU. fueron  comadrona en el nacimiento de  ISIS para que le ayudaran contra  Al Qaeda. Luego, se les fueron de las manos. Ahora no saben cómo frenarlo.
Y detrás de todos ellos se esconde el mayor negocio del mundo: la fabricación y venta de armas. Con ellas matan los  asesinos de Isis. Pero, con ellas también occidente intenta aniquilarlos. Los dos enriquecen al mismo amo.
Por todas estas razones  hasta ahora la estrategia de “aniquilación” no ha dado resultado.



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