miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA GOTA QUE HORADA LA PIEDRA

Siempre me he admirado de la fuerza de algo tan débil como una gota de agua que cayendo con constancia sobre un piedra granítica la va horadando con su suave toque hasta llegar a romperla. Le ha costado años, pero ha conseguido lo que otros con martillos apenas si lograron sacarle algunos trozos.

Esta gota que humildemente horada la piedra ha sido lo que me ha llevado desde el año 1985 a querer escribir un artículo cada día en un medio de prensa escrita, sin muchas pretensiones literarias, pero procurando siempre que la gota fuera clara y trasparente y por lo tanto entendida por todos.

De este modo he podido llamar la atención sobre un modo humano, para mí además cristiano, de concebir la vida. Y todo sin herir a nadie, porque la gota de agua es suave y solamente con la fuerza de su constancia en acariciar a la piedra logra cambiarla.

Y cuento todo esto porque el viernes 11 a las 19 horas en el Cabildo de la ciudad voy a presentar a mis amigos un libro donde guardo como un tesoro varias centenares de estas gotas de agua.

Para mí será una alegría compartirla con ellos y charlar un rato sobre este curioso modo, modesto y humilde, de querer construir un Paraguay nuevo en el que todos felices podamos caber en igualdad de condiciones.

1 comentario:

  1. Le deseo una gran acogida por parte de los lectores y que siga horadando la roca de los pensamientos obtusos cada día.

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