miércoles, 8 de febrero de 2012

Y SIGUE EL LLANTO DE JEJUI


“A las 0,5 comenzó el ataque. El coronel José Feliz Grau mostró toda su ferocidad. Todas sus órdenes salían encimadas. Parecía una bestia salvaje dispuesta a devorar a su presa y así fue.

“¡Quemen todos los ranchos, quiero cenizas al final de la jornada¡. ¡Tiren a matar si es necesario¡. Cerquen la casa parroquial y traigan al cura comunista ante mis ojos antes de que termine el amanecer¡”.

Parecía fuera de sí. Olía fuertemente a alcohol y tabaco. No había dormido la noche anterior, pensando que le esperaba un día de gloria.

Tremenda era la confusión en la colonia. Un total de 100 soldados participaban en la operación. Los ranchos ardían y las pobres mujeres y niños gritaban de desesperación. Los ancianos salieron asustados y no atinaban a correr. Fueron empujados, arrojados al suelo. Los jóvenes y adultos no ensayaron resistencia alguna. El griterío era infernal y provenía de todas las direcciones.

Inmediatamente el Padre Braulio Maciel salió del templo y con la cruz en la mano pidió que terminara la balacera. Como respuesta le dispararon tres veces. Un proyectil entró en su hombro y la cruz salió volando de su mano. Mientras se desplomaba despacio….” (EL LLANTO DEL JEJUI, de Roberto Pareces). Esto ocurría el 8 de febrero de 1975.

Aquellas tierras habían sido compradas por los campesinos d e las Ligas Agrarias Cristianas. Después del asalto fueron dispersados con la prohibición de acercarse POR ORDEN DEL DICTADOR STROESNER.

Han pasado 37 años y todavía los que quedan de aquellos campesinos o sus hijos no han logrado tener el título de las tierras.

El lunes 6 de febrero tuvieron una rueda de prensa en el Inder. Quedaba por hacer un trámite y el funcionario que estuvo presente dijo que personalmente lo había ya hecho. Luego, se contradijo y se descubrió que era mentira. “Hoy voy a ir”, se excusó con la misma frase del 27 de diciembre el 2.011. La corrupción está en el seno de las instituciones del Estado.

Y sigue el llanto del Jejui.

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