Islandia, con 331.000 habitantes en 103.000 kilómetros
cuadrados, ha dado en cinco años dos noticias
contradictorias.
Pero, en las últimas elecciones
nacionales del 28 de abril los que tuvieron la culpa de la crisis del 2.008,
los partidos PI (partido de la independencia) y el PP (partido progresista) las ganaron con 38 de los 63
escaños del Parlamento Unicameral Islandés.
¿Cómo entender este
cambio?
Y, con esta duda,
corté el artículo y me fui a dormir.
Al amanecer, una
de las
primeras palabras que se me ocurrieron
fue “Paraguay”.
En el 2.008 Paraguay
rompió la racha de gobierno de 40 años ininterrumpidos de un solo partido. En
cuatro años, y con un Congreso con mayoría opositora, triplicamos los ingresos
por Itaipu, comenzamos a tener salud
gratuita en la atención y medicamentos, hubo para los más empobrecidos una medicina
preventiva domiciliaria, los adultos mayores y los últimos de la escala social
tuvieron una asignación mensual.
En el 2.012 fue el
golpe contra la Democracia
y nos quedamos sin el Presidente elegido
mayoritariamente.
Todo esto ameritaba
una indignación popular. Pero el gobierno de los sesenta años ahora vuelve con
las elecciones, como dicen, “para no irse
más”.
Islandia y Paraguay,
dos temas para profundizarlos.
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